Mi Historia del Terremoto


 Cuando el terremoto ocurrió el martes a las uno y cuarto, estuve durmiendo en mi cama porque he estado resfriada hace 5 días y no podría ir a la clase. Sin embargo, un momento después de que la vibración comenzó, me desperté y tomé mis zapatos y teléfono para evacuar de mi habitación. Porque los terremotos son muy frecuentes en Japón y los he experimentado más que 100 veces en mi vida, estaba tranquila y supe lo que hacer. Pero, cuando salí afuera, la sirena seguía sonando, y todos parecía preocupado y algunos estuvieron llorando.

 Más tarde, el equipo de seguridad necesitó verificar si el edificio de Colegio José Gaos estaba seguro y no podíamos volver a nos habitaciones, fui a Las Quekas para almorzar con mi amiga y otras personas que conocí en el momento. Cuando terminamos de comer y volvimos a Gaos a las cuatro, escuchamos que nadie sabía si podíamos quedarnos allí esa noche, así que decidí ir a la casa de mi amiga en la Lomas de Angelópolis.

 Una hora y media después, llegué a su casa donde vive con su hermana. Ambos estuvieron tan asustados y mi amiga no podía de comer debido a la ansiedad, y entonces vimos el drama 'FRIENDS' para tranquilizarnos hasta que teníamos sueño. A las ocho y medio en la mañana el miércoles, despertamos y después del desayuno fuimos a un supermercado para comprar las cosas para la donación y los trajimos al centro de acopio en Cholula. Luego en la tarde, volví a mi habitación y me sentí aliviado con mis amigad japonesas en Walmart.

 El jueves por la mañana, mi amigo en DF me dijo que pueden necesitar un traductor porque equipo del rescate japonés llegó en la Ciudad de México, pero al final, se enteraron de que el equipo trajo a sus propios traductores. Entonces, decidí unirme al voluntario de la comunidad de la UDLAP en el Exhibitor Center Puebla con mis amigas japonesas. Nos reunimos a las siete y medio, así que teníamos sueño, pero me alegré de poder ayudar. Los ayudamos a organizar las cosas de donación. Me sorprendió que muchas personas vinieron a ayudar, sin importar cuánto años tienen.

 Ahora todavía hay posibilidad de más terremotos, pero estoy seguro de que pronto México se levantará de nuevo porque las personas aquí ayudan mutuamente mucho con su amor a su país.

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